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  • Thusia

Un podcast sobre teatro para gente normal

Reconozco que cuando se nos propuso en Mendialdea Radio levantar en la parrilla un programa sobre teatro, algo completamente lógico dada nuestra procedencia profesional desde de las artes escénicas, me invadió la pereza. Era lógico hacer el programa pero daba una pereza terrible. Un sentimiento que creo compartir con la mayor parte de una sociedad que no es público, no ya habitual sino ni tan siquiera ocasional, de representaciones teatrales o de danza… esa pereza, decía, que sienten, estoy convencido, cuando se plantean asistir, por no se sabe qué extraña casuística, a dichas representaciones. Digo que sentía pereza porque no me apetecía hacer un programa de teatro para 'teatreros' y aumentar más aún la endogamia de la que adolece el mundo de la escena. Porque cuando oyes o ves programas de teatro, sean en el formato que sean, es evidente que están hechos por 'teatreros' y que son para 'teatreros', porque los parámetros, el lenguaje y las referencias nunca son divulgativas, es decir, nunca son para una persona que no tenga ya, al menos, un recorrido como espectadora. Siempre se intenta enardecer la nobleza y la necesidad que tiene este mundo, del arte al que nos dedicamos. Pero me temo que cada vez es más difícil hacer creer al mundo ésto, porque pienso que hace ya algún tiempo que nosotros mismos, los y las profesionales, hemos dejado de creer en ello. Cuando oigo este tipo de proclamas sobre la necesidad que tiene el mundo, la sociedad, de que siga existiendo el teatro y levanto la cabeza para ver de qué boca están saliendo esos argumentos, casi siempre me encuentro a un ser acartonado y artificial que, con más o menos muecas, intenta enfatizar lo especiales y necesarias que son las artes escénicas. Seamos sinceros, el mundo no nos necesita… Pensar que somos necesarios es el primer error, porque estamos diciendo a la gente que tiene necesidades y queridos, esto no es lo que quiere escuchar nadie. No son necesarias las series y nos atiborramos, no son necesarias las conversaciones de tertulianos que saben de todo y, sin embargo, copan el tiempo en los medios. No es necesaria la moda y vivimos colgados de ella…



Seamos sinceros de una puta vez, nos gusta lo que no necesitamos porque eso nos hace seres completos y desbordantes, y no carentes e inacabados. La necesidad, queridos profesionales, es la nuestra. Somos quienes necesitamos al público porque nuestros patios de butacas están vacíos. No los de los grandes musicales, no los de los monologuistas, no los de las estrellas televisivas que aprovechan su tirón en la pantalla para hacer gira por provincias y reventar la taquilla, no los de los teatros con abonos que sirven de refugio a la apática vida de un burgués el sábado por la tarde o un tedioso domingo… No, no hablo de esos patios de butacas, hablo de los nuestros, los del teatro de a pie, esos que nos empeñamos en mostrar en nuestras redes sociales antes de la función, para mostrar su dimensión y que nos nos atrevemos a enseñar un minuto antes de que se abra el telón porque delatarían que, salvo honrosas presencias, siguen prácticamente igual de vacíos. Tenemos que ir a la búsqueda del espectador porque llevamos alejados de ellos décadas y ese será el objetivo de este programa. Sí, queridos, este programa es para vosotros los 'teatreros', a ver si somos capaces de establecer un dialogo entre nosotros que sea capaz de interesar a la gente normal. Y sí, este programa también es para vosotros, querido público, porque hablaremos de teatro en un intento de acercarnos, de divulgar nuestro oficio sin que oláis nuestro tufo a armario cerrado. El personaje del actor en la maravillosa obra de teatro Rosencrantz y Guildenstern han muerto de Tom Stoppard decía orgulloso en uno de sus parlamentos: “Somos actores, lo contrario del público…”. Pues yo digo que y una mierda para ti. Somos actores, exactamente lo mismo que vosotros, querido público. Nada nos diferencia, somos uno de los tuyos y así, precísamente, se va llamar este programa: “Uno de los tuyos”. Parafraseando el título de la película de Scorsese “Uno de los nuestros”, pero adaptándolo para ser nosotros, desde el escenario, los que demos el paso hacia el patio de butacas para sentarnos a vuestro lado y ver el mundo juntos. ¡Ah! Y en este programa no escuchareis el maldito tema de La Lupe. Ese de “Teatro, la vida es puro teatro…”, ni tampoco la cultísima música que nos gusta a las excelsas mentes de la escena, ¿Queréis un prueba? Dadle al play…


“Uno de los tuyos”, un programa de teatro para gente normal.




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